7. 8. 2006
La Fundación Picasso presenta en Málaga una muestra de fotografías del artista en los toros
Hierl descubrió el 7 de agosto de 1966 que entre el público de una novillada estaba el malagueño Pidió permiso al artista para retratarle: el resultado, en 80 fotos, algunas de ellas inéditas
MÁLAGA.- Un joven fotógrafo alemán, Hubertus Hierl, descubrió inesperadamente el 7 de agosto de 1966, cuando tomaba imágenes de una novillada en Francia, que entre el público se encontraba Pablo Picasso. Desde este lunes muestra en Málaga las actitudes que el artista exteriorizó durante el festejo.
Hierl había viajado ese verano al sur de Francia para reflejar "la vida colorista y alocada de los chicos en la Costa Azul", según relata el propio fotógrafo en el catálogo de la exposición, que permanecerá instalada en las salas de la Sociedad Económica de Amigos del País, en Málaga, hasta el próximo 30 de septiembre.
Cuando decidió acudir a la corrida, hace ahora 40 años, en un anfiteatro romano de Frejus, no esperaba encontrar el rostro que más deseaba fotografiar, el del enigmático y lejano Picasso, acompañado de su esposa Jacqueline y sin la habitual presencia de otros fotógrafos alrededor.
Pidió permiso al artista para retratarle, algo que éste aceptó, y el resultado se puede contemplar en las 80 fotografías expuestas, muchas de ellas inéditas, seleccionadas entre las 120 que Hierl ha donado a la Fundación Picasso, con sede en la Casa Natal del creador malagueño.
Con la expresividad ya conocida de un anciano Picasso, próximo a cumplir los 85 años, su rostro refleja con precisión cada uno de los lances de la corrida, desde el entusiasmo con el que aplaude al torero hasta la preocupación con la que contempla una cogida, pasando por el honor que supone que el diestro le entregue la oreja que ha conseguido como trofeo.
La segunda parte de la exposición muestra el momento en el que el artista abandona el escenario donde se ha desarrollado el festejo taurino, cuando, rodeado de un público expectante por ver de cerca al gran creador del siglo XX, se encuentra con su sobrino Javier Vilató, hijo de su hermana Lola, antes de subirse a su coche, un Alfa Romeo blanco.
Hierl, que asistió a la presentación de la muestra, concluyó sus palabras, pronunciadas en su nombre por su hijo ya que el fotógrafo no habla español, con una cita de Dora Maar, quien, cuando terminó su relación con Picasso y recibió una propuesta de matrimonio del poeta Paul Eluard, respondió: "Después de Picasso, sólo Dios".
Por su parte, el profesor universitario y crítico taurino Juan Ortega calificó los toros como "una de las señas de identidad" de Picasso, que es "en el arte el segundo rostro más popular del mundo, tras la Mona Lisa".
En este "festejo menor", una novillada, no importa quiénes fueron los componentes de la terna, porque "la Historia no guarda memoria de los novilleros", sino el casual encuentro entre Picasso y Hierl que dio lugar a estas imágenes, resaltó Ortega.
El artista, que poseía "una sobredosis de fuerza expresiva", aparece como "un anciano perfectamente refugiado en su mundo" que "en su exilio se encuentra con los toros y con todas sus emociones", añadió Ortega, quien recordó que, en el primer óleo conocido de su infancia, Picasso ya pintó a un picador.