S.A. Madrid (2006)
Picasso en los toros

Siguen los múltiples homenajes al gran maestro por la geografía nacional. En esta ocasión de la mano de Hubertus Hierl.
Es mundialmente conocida la gran pasión que Picasso sentía por los toros, de hecho el artista se sirvió en múltiples ocasiones del mundo del toreo, de las corridas, de los toreros y cómo no del toro, fetiche clave de su trayectoria, como fuente de inspiración. Y múltiples han sido, a su vez, las exposiciones monográficas que se han realizados sobre esta estrecha y personal relación. Ahora la Fundación Picasso presenta, en la Sociedad Económica Amigos del País, una muestra que da la "vuelta a la tortilla" para mostrarnos al propio artista en los toros retratado por el joven fotógrafo alemán, Hubertus Hierl, quien coincidió casualmente el 7 de agosto de 1966 con Picasso en una corrida en la localidad francesa de Frèjus.
De este casual encuentro surgieron las ochenta fotografías que ahora se muestran en esta exposición, y que recogen a un Picasso anciano relajado y disfrutando de una de sus mayores aficiones. Junto a él, su esposa Jacqueline. Son muchos los factores que hacen importante esta exposición, por un lado hay que destacar la osadía del joven Hierl quien impresionado y sorprendido por la presencia en la misma plaza de toros del artista malagueño, decidió pedirle, espontáneamente, permiso para hacerle fotografías. Hierl conocía la obra de Picasso y sentía una gran admiración por el artista, él mismo ha afirmado que para él Picasso, "Resultaba un personaje enigmático y, aunque mortal como el resto de los humanos, tan lejano como un dios griego".
Y gracias a esa osadía de Hierl ahora podemos contemplar este documento gráfico que nos abre una nueva ventana a la intimidad, a los gustos, a la vida fuera del arte, de uno de los grandes genios de todos los tiempos. Significativo es el hecho también de que estas fueron las últimas fotografías realizadas del artista en público.
Las fotografías de Hierl reflejan, por un lado, su admiración por Picasso, pero también nos hablan de él mismo como un artista sosegado, un testigo silencioso que sabe esperar y dejar estar al retratado para que este se olvide de su presencia, de ahí la franqueza de esta serie en la que Picasso aparece en medio del bullicio de la plaza de toros, pero en sus ojos y en su postura se aprecia un sosiego y un paz interior ajena al contexto; un Picasso que parece estar pintando y esculpiendo con sus pensamientos. La exposición se puede visitar hasta el 30 de septiembre, en la sede de la Sociedad Económica Amigos del País de Málaga.
Texto Celia Valenciano